Aprendí a ser formal y cortés,
cortándome el pelo una vez por mes.
Y se me aplazó la formalidad.
Es que nunca me gustó la sociedad.
Quiero saber dónde debo ir.
No quiero estar sin poder crecer,
aprendiendo las lecciones para ser.
Y tuve muchos maestros de que aprender,
solo conocían su ciencia y el deber.
Nadie se animó a decir una verdad,
siempre el miedo fue tonto.


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