No sé cuántas cosas se pueden encontrar, en el ojo izquierdo de una persona pero sé que en tus labios yo pude encontrar amor sin fin y me hizo enloquecer. No sé cuántas rosas te habrán regalado ya, pero tengo todavía la esperanza de saber, que de todas esas rosas que te dieron ninguna fue de papel. Y te condena mi celoso corazón cuando le contás tu historia. Nunca conocío la gloria en cuestiones del amor, y sé que nunca se me va a olvidar tu voz, aunque pierda la memoria... Con acercarse a la victoria se conforma un perdedor...Y te tendré que dejar escapar. Se que lo voy a lamentar, pero te digo amor que hay que saber cuando parar... No sé cuántos ángeles te quieren ayudar, pero tengo la esperanza que ninguno va a poder desnudarte. No de cuerpo si no de alma. Disfrutar ese placer. Y la verdad no sé bien a qué tengo miedo, nunca fui mucho de apostar.. Una corazonada me dice, que es hora de parar.
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