viernes

Sabíamos no decirnos nada conservando en apariencia una amistad consolidada. Sabíamos no exigirnos mucho: ''Hola ?Qué haces? Convidàme un pucho que me tenes abandonada.'' Vos con tù mochila a cuesta, yo con la excusa perfecta para charlar de pavadas. Nos hizo un guiño San Telmo. Un poco de humo en el medio y enloquecieron las miradas. Quiso el destino que esa noche hiciera frío y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído. Y si el diablo se contenta con que dudes un instante vos y yo, nuestras miserias y esta noche por delante. Amor, ¿Quièn sabe?

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